20 de febrero de 2016

El misterio del cuarto amarillo

El otro día iba apurado y sin ningún libro en mente para llevarme al metro, así que pillé lo primero que vi. El misterio del cuarto amarillo lo había empezado ya hace por lo menos 6 años y lo abandoné por desesperación.

Al retomarlo pensé que igual cambiaba mi parecer al respecto...pues no. Me sigue desesperando y por el mismo motivo. Yo soy de los que si algo es difícil se motiva, pero si es exageradamente difícil lo manda a tomar por culo porque no merece la pena. Me pasa sobre todo con videojuegos, con libros y con películas.

Cuando te plantean un misterio, entiendo que la gracia está en intentar resolverlo antes de que te den la respuesta. El misterio planteado en este libro lo pintan como algo inexplicable e imposible. Cualquier dirección por la que puedas tirar ya se aseguran de decirte que así no es. Total, que te dan ganas de dejar de leer.

Lo peor de todo ha sido en esta segunda toma de contacto, porque por fin he averiguado el misterio del cuarto amarillo. Era lo que me temía, algo tan tonto y rebuscado que me han dado ganas de mandar el libro a tomar por culo y destruirlo.

¡Puta pérdida de tiempo!

A mi los misterios así no me gustan, soy más de rompecabezas que de cajas fuertes imposibles. Me tiene muy decepcionado Gaston Leroux, y mira que es famoso el libro...

1 comentario:

  1. Leroux es flojito. A mí también me decepcionó un poco El fantasma de la Ópera. Se salva porque es un mito y porque se toma la narración tardo-romántica a coña...

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